Mi experiencia en el IDS 2025

Viajar al IDS en Köln, Alemania, se ha convertido en una especie de tradición para muchos odontólogos del mundo. Y este 2025, por fin me tocó a mí ser parte de la experiencia en su edición número 41. No fue solo una feria. Fue mucho más que eso.

Cada vez que salgo de Chile por motivos laborales, siento que se abre un paréntesis necesario. Es una pausa distinta, donde puedo reconectarme al 100% con mi profesión, observar con distancia mi propia práctica y, sobre todo, identificar qué realmente puede marcar la diferencia para mis pacientes cuando vuelva al sillón clínico.

Pero el IDS no es cualquier congreso. Para mí, es como abrir una ventana al futuro. Uno camina por los pasillos y ve lo que se está gestando en otras partes del mundo, y que tarde o temprano —con suerte— llegará a nuestras clínicas. Esa mezcla de innovación y perspectiva global es difícil de encontrar en otro evento.

Muchas de las decisiones que he tomado en mi práctica han nacido en estos viajes. Recuerdo cuando vi por primera vez el escáner intraoral Primescan en acción. Me impresionó tanto que, al regresar, lo incorporé sin dudar. Hoy, ya forma parte esencial de mi flujo digital. Y ahora, en esta última versión del IDS, una nueva tecnología captó mi atención por completo: la GBT Machine (Guided Biofilm Therapy).

¿Qué tiene de especial la GBT?

La GBT propone un enfoque moderno y mínimamente invasivo para la eliminación del biofilm. Su protocolo combina detección temprana, aire abrasivo, ultrasonido y un alto nivel de precisión, todo pensando también en la comodidad del paciente. ¿Por qué me entusiasma tanto? Porque en mi práctica diaria —donde realizo carillas, onlays y coronas—, la limpieza del sustrato es clave para lograr una adhesión exitosa. Y esta máquina puede ayudarme a optimizar ese paso fundamental, mejorando los resultados clínicos.

Además, se alinea perfectamente con lo que más me apasiona: La odontología adhesiva y conservadora basada en evidencia.

Aunque los equipos y materiales son impresionantes, lo que realmente valoro del IDS es el espacio humano que se genera. Encontrarte con colegas de todas partes del mundo, compartir ideas, discutir casos clínicos y cruzarte con esos amigos que ves solo en estos eventos, tiene un valor tremendo. Son esos momentos donde uno se recarga de energía, motivación y sentido profesional.

También te cae la ficha de que somos un mercado pequeño. Ves cómo otros países avanzan según sus contextos económicos y tecnológicos, y entiendes que lo que llega a Chile es solo una fracción de lo que la odontología del siglo XXI tiene para ofrecer.

Pero si queremos que eso cambie, debemos cambiar nosotros también.

Lo diré sin rodeos: si queremos más y mejores opciones tecnológicas en Chile, necesitamos ser un mercado más curioso, más abierto al conocimiento, más exigente y más colaborativo. Requiere un cambio de mentalidad: menos rutina, más aprendizaje; menos receta, más razonamiento clínico; menos ego, más humildad para recibir crítica constructiva y compartir lo que aprendemos.

 

¿Hace cuánto que no lees un paper? ¿Meses? ¿Años? ¿Por qué? ¿Porque ya no llega en papel como antes? ¿Porque está en inglés? — Hay traductores en línea. Las excusas ya no nos sirven.

 

La odontología hace rato que dejó de ser una receta de cocina. Y seguir actuando como si lo fuera, solo por comodidad, es una forma de quedarnos atrás. La invitación es a incomodarse un poco… y crecer.

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