Cementar o adherir: una diferencia que transforma resultados

En odontología restauradora, durante años hablamos de cementos como materiales para unir coronas, puentes o carillas. Sin embargo, el enfoque moderno ha cambiado: hoy no buscamos simplemente «cementar», sino adherir a la estructura dental. Esta diferencia, aunque parezca sutil, tiene un impacto directo en la durabilidad, estética y biología de nuestras restauraciones.

Cementación vs. Adhesión: no es solo semántica:

La cementación tradicional se basa en la retención mecánica, utilizando materiales que fijan la restauración por fricción y forma. Pero actualmente sabemos que nuestro objetivo va más allá: queremos sellar microespacios, evitar la filtración bacteriana y proteger el complejo dentino-pulpar.

Los sistemas adhesivos modernos nos permiten precisamente eso: una unión química y micromecánica con el esmalte y la dentina, logrando integraciones más predecibles, duraderas y estéticas.

Clasificación funcional o Tradicional: liners, bases y cementos adhesivos

1. Liners (forros cavitarios)

  • Definición: Capas delgadas (< 0,5 mm) aplicadas en contacto con la dentina, especialmente en cavidades profundas.
  • Funciones:
    • Sellado de túbulos dentinarios
    • Estimulación de dentina reparativa (p. ej., hidróxido de calcio)
    • Aislamiento térmico leve

2. Bases cavitarias

  • Definición: Capas más gruesas (> 1 mm), usadas cuando existe pérdida importante de dentina.
  • Funciones:
    • Sustituir dentina ausente
    • Protección ante estímulos térmicos o químicos
    • Soporte mecánico para la restauración
  • Materiales comunes: ionómero de vidrio de alta viscosidad, fosfato de zinc, policarboxilato

3. Cementos como agentes adhesivos

Aunque tradicionalmente se usaban para fijar restauraciones de forma mecánica, hoy los cementos de resina se consideran parte esencial del sistema adhesivo.

  • Ventajas actuales:
    • Compatibles con adhesivos universales
    • Libera fluoruro
    • Excelentes para carillas, coronas, incrustaciones y ortodoncia
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En mi práctica clínica, el uso de cementos convencionales es cada vez más limitado. Los utilizo principalmente en:

  • Preparaciones retentivas donde no puedo preparar el sustrato quizás por limitaciones del paciente
  • Como material provisorio en algunos casos. 

En esos casos opto por un cemento como el ionómero de vidrio de autocurado confiable, sencillo de usar y con propiedades bioactivas.

La mayoría de las veces  trabajo con restauraciones delgadas o preparaciones no retentivas, mínimamente invasivas. Aquí, la adhesión es clave. Distingo dos situaciones clínicas:

  1. Poca estructura de esmalte disponible: utilizo cementos autoadhesivos o de curado dual, adaptándome según el aislamiento y colaboración del paciente.
  2. Abundante esmalte: prefiero un protocolo completo: grabado selectivo o total, adhesivo y cementación con resina fotocurable. La evidencia respalda este enfoque cuando se logra aislamiento absoluto.

En cuanto al tipo de curado:

  • Restauraciones gruesas o poco translúcidas (>1.5 mm): cemento de curado dual.
  • Restauraciones delgadas y translúcidas (como carillas):  que ofrece mejor control en la manipulación y estabilidad del color.

Hablar de «cementos» en odontología es mucho más que elegir un material. Es entender qué queremos lograr: retención mecánica o adhesión química. En mi experiencia, saber elegir entre liner, base o sistema adhesivo marca la diferencia entre una restauración funcional a corto plazo o una rehabilitación duradera que respeta biología, estética y función.

No todos los «cementos» son iguales ni cumplen la misma función. Es fundamental no confundirlos con liners o bases, que serán tema de otro artículo.

 

Los cementos del años 2025 se clasifican en:

  • Cementos Convencionales: principalmente de usos en Ortodoncia convencional
  • Cementos de Fotopolimerización que necesitan un sistema de adhesión y de condiciones ambientales básicas. Estos pueden ser de Fotopolimerizacion, Duales o quimicos.
  • Cementos Autoaadhesivos: de uso más amplio y útiles cuando el aislamiento es comprometido.
Clasificacion de los sistemas adhesivos

Vamos a entender, a grandes rasgos, cada uno de estos cementos (las marcas acá mostradas son las más fáciles de encontrar en mi país). Tengo mis preferidas, y eso se refleja claramente en este cuadro comparativo: son productos que han mantenido su presencia y calidad con el paso de los años. Además, muchas de estas marcas respaldan su rendimiento con estudios propios, lo cual me da tranquilidad en mi práctica diaria.

Volviendo a los cementos fotocurados, lo primero que hay que tener claro es que todos ellos requieren un sistema adhesivo compatible. Personalmente, prefiero utilizar el adhesivo de la misma marca del cemento (o el recomendado por el fabricante), ya que así aseguro compatibilidad y mejores resultados. Esta simple elección ya nos da una pista importante sobre qué casos son candidatos ideales para este tipo de cementos… y cuáles no.

Estos cementos se clasifican en tres tipos, según su forma de polimerizar:

  • Fotopolimerización: pensados principalmente para restauraciones estéticas anteriores. En estos casos, la acción de la lámpara de fotocurado es determinante. Una ventaja adicional es que permiten controlar mejor el color, e incluso hacer pequeñas modificaciones cromáticas si así lo deseamos.

  • Polimerización dual: ideales para restauraciones más gruesas o de tonos más oscuros, donde no siempre tenemos certeza de que la luz llegue adecuadamente a toda la restauración. Es importante recordar que estos cementos también necesitan luz inicial para activar el proceso de polimerización, aunque luego continúan de forma química.

  • Polimerización química: estos no están pensados para usarse directamente en boca. Se emplean sobre todo en adhesiones extrabucales, como en estructuras que luego se insertarán en la cavidad oral (por ejemplo, sobre Ti-base o coronas cementadas sobre implantes).

Por último, están los cementos autoadhesivos o autoacondicionantes, que probablemente son los que tienen menor capacidad adhesiva documentada en la literatura científica. De hecho, diversos estudios muestran que sus valores de adhesión son más bajos en comparación con otros sistemas (te dejo esta revision sistematica si te interesa leer mas: Haz click aqui para leer. ) Aun así, siguen siendo de los más vendidos, posiblemente por su practicidad y porque funcionan bien en situaciones donde el aislamiento es limitado.

Eso sí, para mejorar su desempeño, suelo hacer pequeñas modificaciones al protocolo de uso. Con eso, puedo convertirlos en una opción más confiable y efectiva, incluso cuando el entorno clínico no es el ideal.

Hablar de cementos hoy es hablar de adhesión, de protocolos, de criterio clínico y, sobre todo, de decisiones que impactan en la longevidad y éxito de nuestras restauraciones. Entender las diferencias entre liners, bases, cementos adhesivos y convencionales no solo es cuestión académica: es una herramienta clínica fundamental.

Cada caso nos exige pensar más allá del material

¿qué necesito lograr?, ¿qué condiciones clínicas tengo?, ¿qué espera mi paciente? Y con esas respuestas, elegir el sistema que mejor respete la biología, estética y función.

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