Dra. Karina Eberhardt
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Materiales

Make People Smile: la responsabilidad detrás de cada material que elegimos

"Make People Smile" es más que una campaña de Ivoclar: es una invitación a asumir la responsabilidad clínica y humana que hay detrás de cada material que usamos en nuestros pacientes. Reflexiones tras conocer de cerca la fábrica y la evidencia que respalda a las marcas de trayectoria.

Make People Smile: la responsabilidad detrás de cada material que elegimos

"Make People Smile" es la campaña publicitaria de Ivoclar para odontólogos. Confieso que nunca imaginé que detrás de esa frase había una gran fábrica de productos dentales que trabaja durante años, junto a la evidencia científica, antes de lanzar cada producto al mercado.

Un mercado saturado, una pregunta pendiente

El mercado odontológico está bombardeado de productos nuevos, imitaciones y genéricos. Como profesionales, cada vez que aparece algo nuevo deberíamos preguntar: ¿qué evidencia respalda a este producto en particular?

Esa pregunta, sin embargo, importa cada día menos. La competencia en el rubro se ha vuelto tan intensa, que los números finales han cobrado más importancia que los resultados clínicos.

Todavía existimos profesionales para quienes los resultados importan más, porque conocemos el valor social y humano de la odontología. No podemos negar que, económicamente, esta profesión muchas veces no es comparable en cifras con otras alternativas del mercado. Pero jamás podremos reducir la salud bucal de un paciente a un número.

La responsabilidad que solo nosotros conocemos

Ahí es donde "Make People Smile" cobra sentido: somos responsables de la salud oral y, por lo tanto, de la sonrisa de muchas personas. Cargamos con una responsabilidad implícita que nuestros pacientes no ven y que sólo nosotros conocemos.

Los productos que usamos en cada procedimiento son una decisión personal: la naturaleza de nuestros instrumentos, cuántas veces reutilizamos una fresa, cómo esterilizamos y limpiamos nuestro equipo, piezas de mano, bandeja de examen y tantos otros elementos. Todo esto es una responsabilidad absolutamente personal de cada profesional. Sin embargo, muchas veces dejamos estas decisiones en manos no calificadas, y ante cualquier eventualidad, seremos nosotros quienes siempre debamos responder.

El box dental como un quirófano

Un box dental es, en esencia, una sala de pabellón que debe estar preparada 24/7 según la especialidad que allí se ejerza. Cuando compramos materiales para llenar nuestras gavetas y tener lo necesario para el trabajo diario, deberíamos exigir que cumplan, al menos, con las exigencias sanitarias mínimas de nuestro país. Pero además, deberíamos saber cómo se han comportado en el tiempo, cuántos estudios respaldan a cada producto y entender las condiciones reales de trabajo de cada uno.

¿Realmente lo hacemos?

Chile permite el comercio de muchos productos de salud sin exigir un respaldo regulatorio riguroso. Por eso, nuestro mercado está saturado de productos sin ficha técnica, sin respaldo científico y, menos aún, con estudios clínicos que los avalen. Lamentablemente, en odontología esto es más común de lo esperado, y está llevando la salud oral de nuestra población hacia un verdadero desastre.

Una invitación a mis colegas

Invito a mis queridos colegas a comprar sus insumos diarios con responsabilidad. Es posible que, al principio, la curva de ganancias mensuales se vea un poco más plana. Pero les aseguro que, con el tiempo, el alza será exponencial: en la calidad del trabajo, en la confianza de los pacientes y en los resultados clínicos que sostienen una carrera a largo plazo.

Ivoclar y otras marcas de trayectoria siempre fueron, para mí, sinónimo de confianza absoluta. La normativa europea suele ir a la vanguardia en temas de salud, y por eso estas marcas son confiables y reconocidas por todos. Es cierto que sus productos tienen un valor más alto, y eso muchas veces nos aleja de ellos sin siquiera evaluar sus ventajas competitivas.

El valor agregado que no siempre vemos

Cuando uno se acerca a estas grandes firmas, empieza a notar el valor agregado real de cada producto. A nosotros nos preocupa la estética y la similitud con el diente natural. A ellos, además de eso, les preocupa cómo se comporta el material en distintos ambientes, bajo fuerzas masticatorias normales y anormales, en combinación con otros productos, qué tan fácil es de manipular en boca y su estabilidad de color a largo plazo.

Elegir con evidencia no es solo una decisión técnica: es, en el fondo, la forma más concreta de honrar la sonrisa de cada paciente que confía en nosotros.

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